Cartas de un fan enamorado. Hoy: LOST

Por: El Guionista Brillante

Nueva serie de posts, donde yo, como fan enamorado le dedico una última carta de “amor” a mis series favoritas y no tan favoritas.

Buenos días, buenas tardes o buenas noches, mi amor:

¿Qué te creías? ¿Que después de tantos años no te iba a dedicar ni una mísera letra precisamente ahora que todo ha acabado? Otra cartita de amor pensarás… pues mira, te jodes. No deberías ir por ahí robando corazones a diestro y siniestro.

Te juro que han pasado tantas cosas que no sé por dónde empezar. Como buena carta de enamorado, será mejor que comencemos por los últimos meses. Porque el principio fue lo bueno y prefiero acabar este texto con una sonrisa en los labios.

Me da pena el que no supiéramos darle un final digno a tiempo, ¿no? Quién nos iba a decir que acabaríamos así, LOST. Nos sobraron días juntos y sobre todo muchas promesas incumplidas. Ahora dirás que no, claro… Que todo fue culpa mía, que nunca me juraste respuestas, que lo nuestro iba de otra cosa, pero sabías que precisamente ESO era lo que más me gustaba de ti, lo sabes. Lo que me tenía absolutamente enganchado. El pensar que algún día conseguiría desvelar todo lo que se te pasaba por esa cabeza de desquiciada entrañable.

Como Sherezzade en “Las mil y una noches”, cada vez me lanzabas una nueva historia. Que si el negrito con poderes. Que si el vidente que envía a la embarazada a la otra punta del planeta. Que si el barco en mitad de la isla. Que si el ruso tuerto y el egipcio barboncito que no mueren nunca. Que si la estatua misteriosa de cuatro dedos… Yo quería disfrutar más y tú querías subsistir el mayor tiempo posible porque sabías que yo, primero enamorado y luego adicto, no tendría fuerza de voluntad para cortar esta historia. ¡Y mira que muchos de mis amigos me decían que te dejara! Que esto no iba a nada. El único Fabio, que al final ha terminado siendo tu amante.

Bueno…. echando la vista atrás y observando cómo se desarrollaban los acontecimientos todo indicaba que la cosa iba a acabar mal, claro. Yo te preguntaba “¿qué pasa?”, tú movías un arbusto y sacabas al perro. Yo me reía, claro. Como buen enamorado pensaba “¡Que tontita eres!”. Te volvía a preguntar y tú me contestabas “¿Quieres saber la verdad? La clave está en… ¡los números!”. Pasaba el tiempo y te decía “No, en serio… ¿qué pasa?” y tú me contestabas que todo era por dos que se peleaban. Ben y Widmore… toda una vida buscándose las cosquillas porque… Ah, que no. La clave no estaba en esos. Que estaba en uno que era como un fantasma que vivía en una choza y luego resultó que de fantasma nada, que era un rubio vestido de hippie nueva y con ramalazo de mesías nueva ola.

Hace unas semanas, que compre el DISCO PIRATA DEL FINAL DE LOST, al fin lo paras todo y me dices “que sí, ahora te cuento LA VERDAD del de blanco y el de negro”. ¡BIEN! Cuando ya no podía más, vas y me das la explicación más decepcionante de la historia… si a eso se le puede llamar “explicación”, claro.

El caso es que llegados a este punto y con la desgana, la decepción y la desidia como bandera yo ya no esperaba nada de ti. Si no tuviste un puñetero detalle en todos estos años, no confiaba en que me dieras una explicación coherente en nuestra última cita. Y así fue, pero al menos te lo pensaste.

Lo que me hiciste anoche fue algo digno de los mejores tiempos de nuestra relación. Me sedujiste, me echaste un polvo y me robaste. Pero QUÉ POLVO, cabrona.

No tendré en cuenta todo lo que me has engañado y que ahora vayas de mística y profunda cuando nunca lo has sido, porque ¿sabes qué? En el fondo, te quiero. Te quiero porque contigo he pasado horas y horas de placer. Porque tú, como ninguna otra, me has hecho sentir mariposas en el estómago mientras esperaba que bajaras. Porque has tenido la picardía de dejarme con el único sabor de boca que me obligaría a perdonarte: el sabor de mis lágrimas. Las mismas que han conseguido empañarme la mirada durante dos horas.

Me has estafado, sí, pero al mismo tiempo me has recordado cuando nos conocimos, nuestro primer beso, nuestras primeras vacaciones, nuestra primera separación y nuestro primer reencuentro, nuestras peleas y nuestras reconciliaciones…

LOST, eres una puta de la peor clase. Una puta mentirosa. De las que te chantajean emocionalmente para salirse con la suya, pero al menos eres lista, eres guapa y, sobre todo, eres la mejor.

Te perdono porque te quiero, pero necesito no volver a verte nunca más.

Espero que lo entiendas como yo, a pesar de todo, te he entendido a ti.

Hasta siempre.

Ricardo, tu guionista brillante.

PDTA: Sí, estoy como una puta cabra. Se me va la olla, estoy loco o como quieran llamarlo. Pero me enamoré de LOST.

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Un pensamiento en “Cartas de un fan enamorado. Hoy: LOST

  1. Noinvitado dice:

    Cuanta pasión y sentimientos encontrados , no puedo decir te lo dije por que nunca llegamos a hablar de esto . El amor por las rameras que no te corresponden como anhelastes, en algunos momentos suele ser tan apasionado como sus talentos para la destrucción de tus sentimientos maniatados a un catre donde gozas de la fiebre y te retuerces del dolor estomacal por la bilis que corroe tus entrañas.

    Jojojo en conclusión nunca estuve con la furcia pero verla a la distancia y saber que la gente padece y se retuerce de placer me hace mantenerme alejado . Es demasiado sentir para mi pobre pensamiento y mis ideas forzadas .

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