Buenas y malas ideas para retomar el blog

Les voy a contar algo, amigos. Cuando tomaba un nuevo encargo de guión en mi antiguo trabajo, empezaba por tener una mala idea. Bueno, no exactamente: era una idea cara. Para poder llevarse a la pantalla con garantías de éxito exigiría demasiadas horas de grabación, o de extras, o de decorados, o de efectos especiales (no siempre me excedo en el mismo punto, al ser creativo voy cambiando, para sorprenderme a mi mismo).

Invariablemente, me tumbaban la idea en la primera reunión, siempre con una sonrisa indulgente en los labios  de mi jefe, y es entonces, sólo entonces, cuando me pongo a pensar en la idea buena, es decir, en la realizable.

Confieso que esta me cuesta más. Y sucede por dos razones: 1) a mí la primera idea me gustaba, y siempre jode tener que renunciar a algo que te gusta; y 2) una parte de mi mente anda ocupada pensando en Estados Unidos y en Francia. Pienso qué habría pasado si, en vez de vivir en Arequipa, mi madre me hubiera parido en Mulholland Drive, por poner un ejemplo cinéfilo. Da la impresión que allí sucede exactamente lo contrario: si la idea de un guionista es barata, si es demasiado fácil de hacer, es automáticamente descartada. Las únicas ideas fáciles que compran son las que han funcionado previamente en otro lugar del mundo, cuanto más remoto mejor. Entonces hacen un remake carísimo, más complicado y, por lo general, inútil.

Me asusta pensar que si fuera guionista (o intento de escritor) allí siempre acertaría con mis primeras ideas. Es decir: trabajaría escribiendo apenas sin esfuerzo. La vida sería demasiado fácil, engordaría rápidamente, me volvería creído, caprichoso, mi hipotética mujer me pediría el divorcio y yo me refugiaría en las drogas y en la vida banal.

Pero no. Me ha tocado vivir en la bella Arequipa. Aquí tengo que esforzarme el doble o el triple, descartar cinco, diez, veinte ideas. Escribir de lo factible, de lo real, de lo que considero (humildemente) importante. Porque quizás no estoy destinado a ser un Borges, sino un Ribeyro. Porque Kurosawa se ve tan lejano… pero Adán está tan cerca. Porque Neruda es un sueño cuando Salazar Bondy es una realidad palpable.

Así que, para volver a escribir en el blog, he tenido una idea cara que he terminado descartando. Y he escrito algo barato, sencillo y de fácil consumo. Una suerte de manual para retomar el blog.

Espero que me hayan extrañado, aunque sea para insultarme.

Gracias por leernos.

PDTA: No tengo ninguna excusa para haber dejado de escribir aquí. Yo no sufro de falta de inspiración, escribo muy frecuentemente en mi cuenta de Facebook. Sí. Es para que me agreguen.

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2 pensamientos en “Buenas y malas ideas para retomar el blog

  1. Spartan dice:

    bueno no creo que estés tan lejos de ser creído y caprichoso; elegir el camino de ser guionista, cineasta o fotógrafo en un país como el nuestro es muy muy difícil, pero atreverte a vivir tus sueños deja de pensar en como puedes ser feliz y comienza a ser feliz

  2. Yo soy muy feliz. Muy muy feliz. 🙂 Gracias por comentar!

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