Archivo del Autor: ilsevop

Im back

meow

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Cine en casa

Dedicado a la familia Gomez Zanabria, que nos acogen sábado a sábado.

¿Qué fuerza nos mueve a congregarnos frente a una pantalla, a oscuras y rodeados de extraños? ¿Qué clase de liturgia nos involucra y relaciona en el encuentro de la visión de un universo ajeno? Dentro del fenómeno del cine, de algún modo se deben explicar algunos caracteres de ese algo impalpable que nos habita dentro.

No tengo recuerdos de la primera vez que asistí al cine con mi familia a la edad de un año a ver el Rey León. Pero si de la segunda vez, cuando se hizo menos caro ir al Cine Planet y nos llevaron a ver HP y la piedra filosofal. Sentí miedo al entrar a la sala de cine, incluso ahora a veces lo siento. Me asustaba entrar a este mundo nuevo, donde todos nos metíamos en la cueva platónica para presenciar desde nuestros asientos el mundo de las ideas que estaba afuera, en la proyección. Y más aún, el sentimiento de que al ir al cine era como ir a misa, mis padres y mis primos dejaban de prestarme atención para que todos pudiéramos atender algo más. Algo que para mí, se hizo superior en ese momento. Y me gustó ir al cine, por la aventura del ingreso a ese mundo nuevo más que por el cine mismo.

En el lapso de tiempo entre esa primera y segunda vez, desde la seguridad de mi casa me saciaba con los video casetes. Y no mucho después, cuando empecé a leer, dejó de interesarme el cine a pesar de los muchos intentos de mis padres y hermano por hacerme valorar “el buen cine”. Y hasta ahora, no está muy claro dentro mío en qué momento me empezaron a conmocionar las películas y me volvieron a sorprender como aquella primera vez cuando era niña y fui al cine.

Desde hace más o menos tres semanas, a un amigo se le ocurrió la gran idea de utilizar su casa como capilla para furtivos encuentros de cine. Reúne desconocidos que nos encerramos en su casa por el lapso de algunas horas para presenciar películas de ese “buen cine” y al final comentarlas acompañados de comida y bebida. La reconstrucción en maqueta de una verdadera tarde de devoción y fiesta de la cinematografía, que cuando conmociona es buena. No encuentro mejor comparación que cuando me llevaban a misa y luego íbamos a comer para conversar. En ese final, habita el reencuentro con la poca humanidad que puede tener el humano en estos tiempos post-modernos. Debe estar ahí, en alguna parte, saciada nuestra necesidad de comunidad, de ser un colectivo y compartir con alguien más la contemplación del mundo. Qué más me queda que agradecer a todos los que fomentan este tipo de proyectos, que de algún modo nos rescatan de un mundo cada vez más ajeno. Y que tienen la esperanza de que a través del regreso a cultos tan sencillos, habitamos por breves instantes en ese sentimiento lindo de comunidad. 

 

Ha pasado más de un año desde que se murió. Casi un año y 47 días. Prometí no pensar, no escribir y no llorar. Prometí no hacerlo por él nunca más en el aniversario del año de su muerte. Creí que podía. Que podía. Que podía recordarlo con afecto y alegría de haberlo conocido.

Pensé también, que el trabajo, las obligaciones, las buenas notas universitarias (que son todo una mentira), podían esconderme. Pensé que podía esconderlo.Pensé que no escribía, ni dibujaba ni bailaba porque no tenía tiempo. Engañarse es fácil cuando uno piensa.

No lo he soltado todavía. Y que no siento ni produzco nada porque cada vez que creo algo, está lleno de mi dolor. Y me dí cuenta de eso, y dejé de hacerlo pensando que estaba mal. Estoy suicidándome destruyendo mi identidad; tratando de crear a alguien que también soy yo pero que carece de la verdad. Tengo una muerte tatuada en mi costilla derecha.

¿El arte no es eso? ¿El artista no es eso? 

Sus vivencias, sus dolores y alegrías, su autodestrucción y renacimientos. El artista no está conformado por todo aquello que siente. La gente feliz no tiene historia. Convertirme en una persona feliz me va a terminar destruyendo lo que sea que sea que soy. Aquello que siento que siento que dicen que no sé que soy.

Y la peor parte de todo esto, es que a pesar de todo. Aún no lo entiendo. No entiendo mi llanto, no sé de donde vienen mis lágrimas. No entiendo nada. Y un nudo va lentamente evitando que siga respirando. 

Y vuelve a salir todo hacia afuera. La represión.

Ahora nuevamente estoy tranquila, con leves briznas de nostalgia y melancolía en el pelo. Pero estable. El precio por mi arte es la salud mental. 

reloaded

De azul, con el mismo polo negro para dormir, caminé por la orilla buscándote.

Me volviste a arrebatar algo, ¿es que acaso nunca entenderás?

Corre a buscar al bandido nuevamente cuando lo encuentre apoyado en una esquina jugando cartas con la luna. 

Perdiste.

Me observaste nuevamente con tus ojos, enormes, lascivos, desinteresados, y tus labios … gruesos que yo como, como los míos.

Te observé de arriba abajo como si estuviera decidiendo que hacer conmigo (tigo),

No puedo oponerme a esa mirada tuya. Si, esa mirada.

Me sumergiste nuevamente en tu laberinto, y me pierdes que me pierdo, muy perdida corriendo para averiguar que sucede aquí.

Te encuentro al cruzar una esquina, sigues apoyado en un muro, viendo tus cartas (¿acaso ganarás? ).

Me miras, me acerco, me jalas, trato de resistirme, siempre creí que estaba bien hacerlo. (me perdí nuevamente en el laberinto, la gente no sabe que decir ya)

Sabes como hacerme perder el control, eres el único capaz de hacerme perder el control. 

Caminando por la orilla del mar. Ya no hay búsqueda. 

Entonces tomas para ti lo pequeño, demasiado dulce, demasiado empalagoso, demasiado ligero, demasiado. No sabia que eras capaz de ese tipo de cosas.

Buscaste perlas blancas mientras nadábamos en la orilla (en la orilla nadábamos) y volviste a tomarlas, esta vez con mas fuerza. Me sentí morir en los movimientos de las olas. Y tú continuabas con ello. La marea que subía y bajaba mientras yo me dormía en la arena caliente, y tu simplemente me mirabas.

Se corrió

El velo de la mar mientras dormía.

No quiero un puto novio!

No entiendo, ni entenderé nunca la necesidad humana de tener una relación con otra persona.

He salido con chicos, efectivamente, he tenido novio y tal. Si, lo acepto. Pero el 90 % de las veces éstas relaciones terminaban en desgracia porque no soporto a nadie más que a mí. Y suena a que soy insoportable, pero no se trata de eso. Se trata de que en serio disfruto demasiado pasar tiempo conmigo. He sufrido porque quería pasar tiempo con alguien en particular, lo he hecho. Lo volvería a hacer.

Pero no quiero estar con nadie, solo quiero una puta persona con la cual salir de vez en cuando a conversar, comer helados, comida chatarra, tirarnos el pop corn; poder agarrarnos a golpes de vez en cuando, planear viajes con mucho alcohol y arrebato; confiar en esa persona, poder ir a la media noche a su casa y poder estar un toque cuando tengo mis bajones – subidones emocionales.

No necesito que le gusten las mismas cosas que a mi, pero que pueda conversar sobre ellas y que quiera escucharme. Te prometo que te escucharé. Joder la pita (y a la puta) en medio de la calle y con pana. Que mientras yo hago algo esa persona también pueda estar haciendo sus cosas y no sentirnos incómodos.

La verdad es que te extraño Villa.

En cualquier caso, no iba por ese lado este post. Digamos que desembocó en esto porque llega un momento en el que te das cuenta de lo que has escrito y ya. El Horno se calienta y descubres que te estas cociendo a fuego lento.

Si, es probable que el hecho de que estaba profundamente enamorada de mi hermano haga que idealice a mi pareja ideal como un fantasma de él.  Pero eso es, no quiero un puto novio que me llame y me presione día y noche. Drama out acá. Más aún, no quiero un puto novio, ni si quiera quiero una pareja. Me basta y me sobra con esa persona genial que sea mi mejor amigo y que no quiera formalizar nada con nadie. El factor sexual y hormonal es un plus del asunto.

Pero eso sí, yo soy Leal, y amor se paga con amor.

P.D. Para más delirios llamar a media noche los viernes, give me alcohol!

P.D. de P.D. Quién quiere venir conmigo al baile de la alianza el viernes :3?

Manifiesto sobre los derechos de vello (Peludas del mundo, uníos)

Hace exactamente 14 horas, le comenté a un amigo homosexual sobre mi preocupación por su femineidad. Es un chico bonito y cuidadoso de su físico casi al extremo. Yo en cambio, soy un muchacho que se golpea con sus amigos y que si me baño diariamente es únicamente porque tengo que ir a la Universidad y ROCHE PUES andar cochina. En esos términos, la mayor causa de mi preocupación es que si no fuera porque biológica-mente soy una mujer, sería un tipo. Y mi pequeño amigo, hizo un comentario que en lugar de calmar mis miedos, los incrementó.

– Frochis, no puedo creer que seas más femenina que yo, me preocupa mucho por tí.

– Hahaha, a mi también me preocuparía, pero no creo, o me vas a decir que no te depilas la Maria Conchita Alonso.

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– …

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16 horas

Ay Ele, cuando comprenderás lo que pasa acá?. Se que sientes que no te tomo en serio, pero no es verdad, es que simplemente no me tomo nada demasiado en serio.

Ele, Ele, Ele. Ahora mismo me duelen las piernas de todo lo que corrimos al lado de la carretera (bajo un sol que partía el suelo) para treparnos a este bus cochino. Creo que ya estamos llegando, conozco medianamente bien esta ruta.

Ele, creo que estás enfadado por tener que viajar doblado?. Mira que para 30 soles que pagamos no podías pedir demasiado. La luz entra despacito a esta hora por las ventanas.

Me pregunto si tus papás nos estarán buscando. De todos modos no volveremos verdad? Ele, sigues dormido?

Me mata la cabeza, será algo que comimos? No me sueltes Ele, yo se que de nada nos conocemos, pero no soportaria quedarme sola a estas alturas. Ya ha pasado el tiempo, dormimos en medio del bus. Eso me mata en la cabeza.

No tengo ropa para lo que quede del viaje, vamos a tener que bajar y conseguir alguna cosa que cosa que comer y con que arreglarnos. Igual, creo que tienes familia acá no? Arequipa dicen abajo. Bajamos?

Ay Ele.

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Eme y Ele

Hola a todos los queridos lectores de Cronicas Legionarias, por si no se han dado cuenta, mi ultimo post fué sobre dos personajes ficticios, Eme y Ele. Ils sont Emsemble. Ellos son pareja.

Ambos consumen sustancias psicoactivas y demás cosas, además de que no se conocían muy bien per se acostaron casi apenas se conocieron. Si, le quita mucho al cuento explicarlo, pero quizás así lo lean y tenga unas cuantas lecturas más.

En fin, por otro lado. Les escribo para contarles (recontra loosermente, como si no tuviera amigos), los últimos sucesos importantes.

La Inocente Gitana está soltera. Si, como escuchan. Fué horrible, en verdad horrible. Y la peor parte es después de terminar y todas esas mariconadas que algunos hombres aprenden a decir cuando terminan con la flaquita y ella empieza a tener vida.

-” Pero si yo la amaba tanto como a mi cuenta (robada) de WOW”

– “¿Está saliendo con otro?, Qué desvergüenza!! yo soy hombre y normal, pero ella es mujercita deberia cuidar más su imagen”

– “Hola, si, no te conozco”

En ese orden, siguiendo el proceso de ruptura. Todos pasan por el proceso de ruptura. Primero la extrañan, luego la odian y al final la desconocen.

So, no tengo más ganas de escribir. En unas horas sigo cosiendo el asunto este de Eme y Ele. Por favor, leánlo!!. Prometo, al mejor estilo Vargoso, ponerle escenas fuertes y tal.

Kisses

La deliranteinocentegitana

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Siete horas en el paraíso.

Ele, esa tarde empezó a conversar con Eme. La última vez, el asunto terminó mal. Desembocó en algo asi como una gata masacrada, estirada sobre la cama empapada en sangre y semen.

La mañana había atardecido demasiado lentamente, o quizás la tarde estaba madrugandolos. Maldita Javier Prado, eres desagradable.

-Tienes una idea de con quién estás Eme? Sabes quién soy? Soy el séptimo Dios de las artes y tú eres absolutamente incapaz de respetarme un poco. Me estás escuchando Eme? Eme?

Casi llegando a plaza San Miguel Eme empezó a revolotear en la avenida tratando de atrapar mariposas. ¿Deseaba acaso volar con ellas sobre el camión que venía a aplastarla?

Esa tarde nos sentamos lo más cerca del mar que podíamos, vestías una falda naranja y esos zapatos tan graciosos. Tu largo cabello te tapaba las tiras del brasier. Tú no lo sabías, ni lo sospechabas, pero yo sabía que brasier usabas para comprender tus dulces arcas. Esta parte es larga Eme, Me encanta tu cabello.
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Poema a las 3 de La

Tocar el silencio del dolor
Encontrar la lujuria en el claustro
Evohe la vida
El dulce encuentro de nuestras almas
Líquidas

Entonces nos acercamos
Tocamos nuestras narices
Los suzurros en si de
Nuestras bocas
Emociones

Probablemente cambie
En un año o más
Me nublo
Me altero y contamino
Basadas

Y desfasadas de la vida
Estamos sobre nosotros
Dentro de nuestros closets
Y calientes
En

Y al final el agua hirviendo ingresando dentro mio

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